viernes, 22 de enero de 2016

¿A qué velocidad pueden girarse las plantas?

Flores y plantas cambian su trayectoria al crecer buscando la luz. ¡Y a veces muy deprisa!



Los   modifican la trayectoria de crecimiento de sus tallos y distintos apéndices en función de la luz solar. En la naturaleza, esto se produce de formas diversas. Por ejemplo, en el caso de las plantas trepadoras, como la vid, estas suelen disponer de zarcillos, ganchos o espinas que actúan como fijaciones para escalar por cualquier tipo de estructuras, incluidas las de otros vegetales. Para ayudarse en el ascenso, los tallos y brotes se retuercen siguiendo la superficie del objeto en cuestión. La velocidad a la que las estructuras dan una vuelta depende bastante del género y de las condiciones a las que se enfrenten.

En su libro Los movimientos y hábitos de las plantas trepadoras, Charles Darwin aseguraba que las del género Scyphanthus son las más rápidas; según sus observaciones, completan una revolución (una vuelta sobre sí mismas) en una hora y diecisiete minutos. Scyphanthus es un género de plantas con flores perteneciente a la familia Loasaceae, que son nativas de África y América. La familia comprende plantas herbáceas anuales, bienales y perennes y unos pocos arbustos y pequeños árboles.


Sin embargo, los zarcillos de algunas especies de Passiflora lo hacen a veces aún más rápido y los filamentos de las vides son capaces de dar una vuelta en tan solo una hora. Incluso las especies del mismo género pueden moverse a velocidades distintas, una variación que no tiene que ver con el grosor de los brotes o los apéndices. La mayoría de ellas giran en sentido contrario a las agujas del reloj, otras lo hacen en el mismo sentido y algunas, como las del género Fallopia –muchas de ellas especies invasoras–, pueden revolverse en ambas direcciones. Ninguna lo elige sobre la marcha, sino que el sentido de giro predilecto viene determinado genéticamente.

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